Muchos propietarios piden el certificado energético cuando la notaría lo reclama. Llega tarde: la norma exige mostrar la calificación desde el primer anuncio.

Ver qué puedo hacer en mi caso ↓

El certificado de eficiencia energética no es un trámite decorativo. Es un documento regulado que informa al comprador o al inquilino del consumo estimado de la vivienda y de sus emisiones, con una escala de letras de la A a la G.

La norma básica es el Real Decreto 390/2021, que aprobó el procedimiento de certificación de la eficiencia energética de los edificios. Vamos a ver qué exige, en qué casos y qué conviene preparar antes de poner una vivienda en el mercado.

Cuándo es obligatorio

El artículo 3 del Real Decreto 390/2021 enumera los supuestos. Para un propietario particular, el más habitual es el de los edificios o partes de edificios existentes que se vendan o se alquilen a un nuevo arrendatario. Si vas a vender tu piso o alquilarlo a una persona nueva, necesitas el certificado.

La norma recoge también otros casos: edificios nuevos, determinadas reformas o ampliaciones, edificios de cierta superficie con usos públicos o comerciales y los que deban pasar una inspección técnica obligatoria.

Las excepciones existen, pero son concretas

El mismo artículo excluye, entre otros, los edificios aislados con una superficie útil inferior a 50 m², las construcciones provisionales previstas para dos años o menos, determinados edificios protegidos y los inmuebles que se compran para demolerlos o para realizar las reformas importantes que prevé la norma, en cuyo caso se exige una declaración responsable.

Las excepciones deben aplicarse con cuidado. Que una vivienda sea antigua, pequeña o necesite reforma no la libera por sí solo de la obligación.

Quién lo encarga y cómo se hace

El propietario es quien encarga el certificado a un técnico competente. El Real Decreto exige que ese técnico visite la vivienda al menos una vez, en los tres meses anteriores a la emisión, para tomar datos y hacer las comprobaciones necesarias.

Conviene facilitarle la información disponible: año de construcción, reformas, ventanas, sistema de calefacción o de climatización, producción de agua caliente y facturas si las hay. Cuanto mejor sea la información, más útil será el informe y sus recomendaciones de mejora.

Sin registro no tiene validez

Un paso que a veces se pasa por alto: el certificado debe presentarse ante el órgano competente de la comunidad autónoma para su registro. El artículo 6 indica que no tendrá validez hasta que esté registrado y, si la comunidad no fija otro plazo, se dispone de un mes desde su emisión para hacerlo.

En una vivienda de Huelva el registro corresponde a la Junta de Andalucía. Pregunta al técnico si incluye la tramitación y pide una copia del justificante.

Cuánto tiempo dura

El artículo 13 fija una validez máxima de diez años. Si la calificación obtenida es una G, la validez máxima se reduce a cinco años.

Si tu vivienda ya tiene un certificado vigente, no hace falta emitir otro para venderla o alquilarla. Pero si has reformado la cocina, cambiado las ventanas o instalado un nuevo equipo de climatización, actualizarlo puede reflejar mejor el estado actual.

La etiqueta tiene que aparecer en el anuncio

El artículo 15 obliga a incluir la etiqueta de eficiencia energética en toda oferta, promoción y publicidad dirigida a la venta o al arrendamiento. El artículo 17 extiende la obligación a quien publique o permita publicar esa información.

En la práctica, un anuncio sin calificación energética incumple la norma y, además, transmite al comprador que la documentación no está preparada. En qué preparar antes de poner tu vivienda en venta explicamos por qué conviene resolver estas fricciones antes de publicar.

Qué se entrega al comprador o al inquilino

En una compraventa, el artículo 17 exige adjuntar al contrato una copia del certificado registrado y de la etiqueta. En un alquiler, se adjunta una copia de la etiqueta al contrato y se entregan al inquilino las recomendaciones de uso.

En los edificios nuevos y en las reformas o ampliaciones que la propia norma incluye en su ámbito de certificación, si la vivienda se vende o se alquila antes de terminar la obra, el vendedor facilita la etiqueta del proyecto y, cuando se emita, el certificado definitivo. Una reforma ordinaria, como cambiar la cocina, no activa por sí sola esa regla: la vivienda sigue necesitando su certificado vigente.

Lo que la letra no dice

La calificación es una estimación técnica en condiciones normalizadas. No predice exactamente la factura de cada familia, que depende de los hábitos, de la orientación real de uso y de cuántas personas viven allí.

Tampoco fija el precio. Una vivienda con buena calificación puede seguir mal posicionada, y una con calificación baja puede venderse bien si el precio refleja el coste de mejorarla. Lo que sí hace es dar al comprador un dato comparable entre alternativas.

Cuando la calificación influye en la financiación

La eficiencia también aparece en algunos instrumentos de financiación. La línea de avales del ICO para la primera vivienda de jóvenes y familias con menores puede cubrir hasta el 20 % del préstamo, porcentaje que sube al 25 % si la vivienda tiene una calificación energética D o superior, según la información publicada por el ICO en junio de 2026.

Si tu vivienda puede interesar a ese comprador, conocer la letra antes de anunciar es todavía más útil. Lo explicamos en ayudas para comprar la primera vivienda.

Mejorar la letra antes de vender

El informe incluye recomendaciones de mejora. Algunas son sencillas; otras requieren una obra que el comprador quizá prefiera decidir por su cuenta. Antes de invertir, compara el coste con el efecto previsible en la venta.

Existen deducciones en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética que exigen certificados anteriores y posteriores a la obra. Las revisamos en reformas antes de vender.

Preguntas frecuentes

¿Necesito certificado si vendo a un familiar?

La obligación se vincula a la venta o al alquiler a un nuevo arrendatario, no a la relación entre las partes. Si la operación es una compraventa, revisa con el técnico y con la notaría que dispones del certificado registrado.

¿Puedo publicar el anuncio mientras el técnico prepara el certificado?

La norma exige que la etiqueta figure en la publicidad. Lo prudente es encargar el certificado antes de publicar para no anunciar sin calificación.

¿Qué ocurre si mi certificado ha caducado?

Hay que emitir uno nuevo con su visita y su registro. Comprueba la fecha: la validez máxima es de diez años y de cinco si la calificación es G.

¿Una calificación baja impide vender?

No. Obliga a informar con transparencia. La calificación es una variable más del precio y de la negociación.

Documentación ordenada, venta más fluida

El certificado energético es uno de los documentos que conviene tener antes de publicar, junto con la nota simple, los recibos y la información de la comunidad. Los repasamos en la guía de documentos para vender una vivienda en Huelva.

Si quieres que revisemos qué te falta antes de salir al mercado, en Houspi trabajamos con propietarios de Huelva y la costa occidental.

Fuentes y alcance

Fuentes consultadas el 22 de octubre de 2026. Este artículo es información general: las cifras y las normas deben comprobarse para cada vivienda y cada persona antes de tomar una decisión.